Los
salmones nacen en agua dulce, migran al océano, y más tarde suben el río a
contracorriente para procrear en el sitio en el que nacieron. Podemos estar
100% seguros de que todos los salmones van a hacerlo, puesto que tiene su vida
predeterminada, y no pueden decidir sobre sus actos, simplemente lo hacen. Esto
se debe a que lo que les guía es su instinto y no su pensamiento.
Al
contrario que los salmones y que el resto de animales, nosotros, los humanos no
nos guiamos por el instinto, sino que nos guiamos por el uso de la razón; lo
que quiere decir que nosotros sí podemos elegir nuestros actos, por ejemplo,
podemos elegir ir a la universidad, tener hijos… Nosotros tenemos lo que se
llama libertad radical, que está
impuesta por un pensamiento y una acción elegidas por una mismo.
En
cuanto al instinto en los seres humanos, pienso que es inexistente, ya que cada
persona tiene una forma distinta de enfrentarse a diversas situaciones en la
vida. El ser humano tiene mecanismos más simples, como bien pueden ser los
reflejos, que es una respuesta simple, rápida e involuntaria ante un estímulo.
Luis.